domingo, 6 de julio de 2008

Esa es la «U»: ¡Campeón!

Eran casi las siete de la noche y los vehículos avanzaban a paso lento por la avenida Javier Prado, rodeados por cientos de simpatizantes del Club Universitario de Deportes que iban al estadio en busca de consagrarse campeón del torneo Apertura, y domingo en web estuvo presente. Tuvieron que pasar seis años para que los hinchas cremas cantasen con una seguridad anticipada: «Esa es la “U”… el mejor de los equipos…».

Miércoles 2 de julio. El monumental de Ate recibió a las más de 70 mil personas que no querían perderse de su fiesta, y cuando muchos aún no se ubicaban en sus asientos correspondientes, el árbitro Víctor Hugo Rivera sonó el silbato y con eso el latido del estadio se hizo presente cada vez más fuerte.

Si hubo alguna preocupación antes del encuentro contra Cienciano, esa la hizo olvidar el delantero Héctor Hurtado, quien con una pelota cruzada al ras del césped a los 28 minutos puso el 1-0, y celebró con su ya tradicional «misa de la felicidad». De inmediato, el estadio empezó a temblar a causa del mar humano apostado en las cuatro tribunas que se volvió cada vez más crema. Era el inicio del jolgorio.

El volante Donny Neyra –tal vez, el mejor jugador del torneo- no hizo otra cosa que dedicarse a jugar fútbol, pues sus pases siempre llegaron con claridad como justificando los titulares en la prensa, es el dueño absoluto de los tiros libres, es así que en el minuto 44 se paró frente al balón y disparó, balón al travesaño, y el rebote le cayó preciso al defensa Jorge Araujo, quien se clavó de palomita extendiendo el loquerío en las tribunas, era el 2-0, y todo parecía sentenciado.

Sin embargo, en la segunda parte del partido, Cienciano salió con más decisión, empezó a hilvanar mejores jugadas logrando descontar a los 62 minutos por medio del delantero Gustavo Vasallo, quien fusiló de un soberbio disparo al portero Raúl Fernández, era el 2-1.

Pero, nada opacaría la fiesta crema. El estadio se llenó de vítores cuándo se retira del campo el volante Rainer Torres –un menudo jugador de grandes cualidades que se ganó a la hinchada rápidamente- e ingresa el volante Mayer Candelo -el colombiano que estuvo ausente gran parte del torneo por una lesión-.

De pronto, pase en profundidad, pique de Héctor Hurtado, infracción del portero Jesús Cisneros en el área y penal. Donny tiene la pelota, la acomoda quiere su gol número diez, pero el estadio reclama a un hombre, se apellida Candelo, el jugador referente del equipo, Neyra sonriendo le deja el lugar. Minuto 71, Mayer se para y anota con la clase que solo algunos tienen, desata la locura en Ate, 3-1 y sólo quedó festejar. De ahí en adelante, el júbilo era unísono, el monumental bailaba, esperaban el pitazo final para oficializar las celebraciones que ya habían empezado al borde del gramado.

Los últimos minutos son la previa, ya las tribunas están celebrando, mientras que al borde del campo se encontraba el entrenador Ricardo Gareca, quien permanecía atento, anonadado por la emoción del campeonato. La prensa ya lo tiene rodeado, se alistan todos para saltar al gramado. Pitazo final. La locura se desató, empezaron los griteríos, las lágrimas y todo tipo de emociones que involucran la obtención de un campeonato. Hay jolgorio y éxtasis. Comienzan los abrazos, el Monumental es un manicomio, la hinchada le canta a sus jugadores, los abrazan a la distancia y les agradecen incesantemente.

Comenzó la vuelta olímpica y tras haberse colgado del arco norte y cantar, después de haber rezado en el medio del terreno los jugadores ingresaron a los camarines para desatar su felicidad. No hay nada que pueda detener esta fiesta crema, es tierra de nadie.

Los hombres de prensa apoyaban sus cámaras en las pequeñas ventanas del camarín a fin de conseguir captar las imágenes del festejo. A los minutos un baldazo de agua sorprende y moja a los camarógrafos, desde el interior se escuchan las risas. Es una cosa de locos.

Se acabó la euforia a punta de cansancio, los jugadores salen, ya la mayoría de hinchas se retiró, cogen el bus rumbo al hotel Ariosto, pues aún están en concentración, buscando redondear la fiesta en los partidos que faltan para terminar el torneo, o como diría Gareca: "es el inicio de algo muy grande".

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